La buena voluntad…

Aprovechando el levante continuo del que disfrutamos desde hace ya unos días, decidí acercarme a la playa donde suelo salir a remar para ver si podía coger una olas. Lo cierto es que no había grandes olas, pero la unión de la marea, el aporte fluvial y otras circunstancias hacen que en esa pequeña zona de la playa de Guadarranque siempre haya algo para juguetear.
Lo mismo debieron pensar un para de chicos que jugaban con las olas mientras tomaban el primer baño del año. En esa zona la cresta de la ola se forma en unos 15 metros muy concretos, donde el fondo se eleva y la ola puede ascender al metro o metro y poco. Lo suficiente para divertirse un rato.
En una de la veces, cojo la ola, demasiado cejado hacia la izquierda -donde se encontraban los chavales-, y con pocos metros para maniobrar y girarme, pierdo el control, decidiendo volcar para frenarme y evitar llegar a donde se encontraban ellos a demasiada velocidad.

fail
Hasta aquí todo bien…
Vuelco, recupero la posición, y la espuma e otra ola me vuelve a tumbar en poco mas de medio metro de agua, los chicos al ver que volqué y no salía , acuden corriendo a darme la vuelta… Mientras tanto, yo bajo el agua intentaba buscar la posición de la pala, pero la corriente y el oleaje, así como el fondo no me dejaban recuperar la posición de la pala. Así que se apoya uno con la mano en el suelo y lo demás es cadera. Pero cual es mi sorpresa a comprobar que el barco no giraba… Y cual es mi sorpresa al sacar la cabeza y comprobar que estaban tratando de girarme al sentido contrario al que yo lo hacia de forma instintiva… Una vez que conseguí que dejaran de intentar girarme, conseguí recuperar la posición.

No es la primera vez que alguien, con la buena voluntad de ayudarte, porque piensa que estás en apuros, te fastidia una maniobra o simplemente te da un buen susto.

Curiosamente, pude capturar toda la escena en video, que os muestro a continuación sin editar…

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6 pensamientos en “La buena voluntad…

  1. Pues sí que hay que tener cuidado, que cualquiera puede ir con la buena intención y dar un susto más que otra cosa, hay que tener cuidadín, y yo ya tengo más claro que este deporte no es el mío, jejeje.
    Saludos.

  2. Vamos a tener que llevar una pegata bien grande y a la vista que diga algo así como:
    “Mientras no pida socorro ni me toques un pelo”

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